Body Shaming ¿es desgraciadamente una nueva tendencia?

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“La belleza está en los ojos de quien la mira” ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Y, sin embargo, ¿alguna vez lo hemos aplicado? ¿Cuántas veces nos hemos avergonzado de nuestro cuerpo? Muchas, seguramente. ¿Y de los cuerpos ajenos? ¿alguna vez te has burlado de otros por su físico?




Sí la respuesta es sí. Estas cayendo en una conducta que todos hemos realizado, pero que tal vez no sabemos el termino: Body Shaming. De su traducción literal del inglés: avergonzarse del cuerpo. Esta tendencia lleva mucho tiempo entre nosotros, pero solo ahora se engloba el concepto en un par de palabras.




¿Qué es el body shaming?




El body shaming consiste en criticar o autocriticar el cuerpo. Es ese momento en que nos comparamos con otros y decimos: “Andrea es mucho más delgada que yo y mira que lindas sus piernas, mientras que yo parezco una lombriz embarazada con patas de pollo ¡que envidia!” o aquellos minutos diarias frente al espejo donde lo único que hacemos es enumerar nuestros defectos “¡uuuyy, es que tengo las cejas muy finitas!, ¡mira que horrible mi tripa! ¿y estas manchas del acné como me las podré quitar?”




Sin embargo, no solo se limita a nosotros, sino que también se puede aplicar a otros. Consiste en criticar a alguien por su físico e incluso hacerlo sentir mal por él. Es ese momento que esperamos que alguien se aleje para burlarnos de su atuendo o, peor todavía, esa ocasión en que le decimos a alguien a la cara que está gorda como una ballena y que nadie la va a querer así. Resumiendo, consiste en la critica excesiva al cuerpo bien sea propio o ajeno.




Entonces, ¿solo afecta a las mujeres? (como la mayoría de los ejemplos son femeninos)




Obvio que no. Si bien siempre pensamos en la belleza como un asunto femenino. Los hombres están sometidos también a un sinfín de estándares con respecto al cuerpo. La virilidad se concibe de la mano de un físico grande y musculoso de esos de gimnasio. Cuando ponemos en duda la masculinidad de una persona por no no tener un físico fornido no solo estamos cayendo en conductas machistas, sino que estamos haciéndolo body shaming.





Fuente: Marie Clarie






¿Cómo afecta el body shaming a las personas?




Como hemos crecido toda nuestra vida rodeados de este comportamiento es posible que creamos que no tiene efectos negativos. Aquí es cuando vienen el típico “a mi de niño me decía cuatro ojos y crecí bien, no me afecto en lo más mínimo” Pues no, no es así. Las criticas sobre el cuerpo siempre afectan, aunque a veces se nos haga difícil identificar como nos han cambiado nuestra vida esas cosas quedan grabadas las recordemos o no. Menoscaba la autoimagen y genera inseguridad en las personas.




Adicional también es importante recordar que no conocemos todas las realidades de las personas. Detrás del cuerpo puede haber algún trastorno de salud. Al insultar el físico estamos siendo desconsiderados con las situaciones personales de cada uno. Atacar la imagen de otros o de nosotros mismos afecta la salud mental de quienes son sometidos a este tipo de reproches.




Entonces, ¿Qué hacer para combatirlo?




Si queremos evitar caer en esta conducta es necesario que antes de emitir juicios sobre los cuerpos de otros o el nuestro nos preguntemos:




¿tenemos derecho a opinar sobre el cuerpo ajeno?




Existe un concepto bastante popular al que se le llama “opiniones no solicitadas”. Si nadie nos preguntó ¿tenemos derecho a menoscabar el autoestima de alguien solo porque no cumple con los estándares de belleza convencional? ¿decirle gorda a alguien nos aporta algo? A menudo escodemos nuestra ansías de herir sentimientos bajo la premisa de “estoy siendo sincero”, pero ¿estamos dando nuestra opinión o sencillamente siendo crueles? Y aunque sea la verdad ¿tenemos derecho a decirle a una persona que se ve horrible con su vestido naranja chillón, aunque ella se sienta feliz y hermosa dentro de él? Pensar estas cosas antes de hablar puede ayudarnos a evitar afectar a otros sin darnos cuenta.







Por otro lado, con respecto a nosotros mismo es válido analizar antes de juzgarnos: ¿es posible cumplir con todos los estándares de la sociedad?




Si no tenemos derecho a disminuir a otros por su físico. También es justo preguntarnos: ¿Cuáles son los límites de lo que nos decimos a nosotros mismos? Todos las personas tienen defectos. Sin embargo, ¿ayunar durante una semana le hará bien a nuestra salud? ¿es justo hacernos daño físico y emocional solo por quitarnos un par de tallas? ¿Cuál es el punto máximo al que debemos llegar por cumplir los cánones de belleza?




Antes de precipitarnos en un sinfín de críticas contra nuestro cuerpo es válido desarticular los estándares de la sociedad. Tenemos defectos, como todo el mundo, pero ¿Quién se adapta a las exigencias de la sociedad? Hay que ser flaca, pero con curvas, piernas bonitas y senos abundantes. Hay que ser alta, pero sin vernos como un palillo. Hay que tener una piel perfecta, unas manos delicadas, nariz perfilada, orejas discretas, labios gruesos y por supuesto no mostrar ni rastro de ojeras, manchas, celulitis o estrías.




En fin, la perfección se queda corta frente a la exigencias que recaen sobre el cuerpo ¿en serio creemos que podemos lograr esto? ¿hay alguna persona sobre la faz de la tierra que lo haga? Al final luchar contra el Body Shaming es algo que nos corresponde a todos y que puede ayudar a construir una sociedad más plural e incluyente.




María Andrea Sandia



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